Porque al lado de un gran hombre siempre hay una gran mujer. El 23 de febrero recordamos y celebramos a la primera hermana Josefina de la Santísima Trinidad,

Madre Margarita Delgado Leandro.

 

 

Mujer valiente, luchadora, humilde, de enorme fe, que supo guiar y alentar a las primeras hermanas en los primeros pasos de la Congregación y en no pocas dificultades.

 

 

 

"Dice el poeta español Antonio Machado que "en cuestiones de saber sólo se pierde lo que se guarda; solo se gana lo que se da". Margarita asume desde el principio la responsabilidad de dar lo que tiene, y se ocupa de acompañar y orientar a las jóvenes que van llegando. 

De D.Eladio había recibido el encargo de instruirlas en las prácticas y obligaciones religiosas, tal como ella lo había vivido en el convento. 

Margarita es cada día más consciente de cómo Dios va haciendo las cosas. Se sabe instrumento de su providencia y reconoce con sencillez que el Señor ha obrado porque ella ha estado siempre dispuesta a buscar su voluntad. 

"Dios me elgió por sí solo, sin yo querer, para venir a fundar esta santa Congregación, o por o menos ser la primera hermana o piedra, auqnue tosca y fea, para los cimientos de este edificio espiritual, en que verdaderamente pueden dar tanta gloria a Dios y [hacer] tanto bien a las almas. 

Admiremos el orden providencial que Dios permite para sus obras, teniendo el primer eslabón esta cadena en la primera confesión que hice con el Padre. Ni él ni yo pensábamos en nada más que en cumplir la voluntad de Dios con toda perfección". 

Fuente: VILLARÍN PANIAGUA, T: Margarita, Tiempos de  una vida. HH.Josefinas Trinitarias, 2014. Madrid. pp.95.108

Aviso Legal

politica de cookies