Espiritualidad

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Las Cartas de Padre Eladio

(Espiritualidad)

La espiritualidad contenida en estas comunicaciones responde a una cosmovisión teológica espiritual y eclesial propia del hombre de su tiempo, pero con intuiciones y clarividencias importantes. Vamos a señalar algunas.

Uso de la Biblia

Las alusiones a los textos bíblicos le brotaban a Don Eladio de forma jugosa y espontánea como algo incorporado a su saber y a su vida. Esto sorprende si consideramos que el siglo XIX se distingue más por una piedad de devociones y subjetivismos que por la lectura, asimilación y conocimiento de la Biblia.

Su empeño en aludir más o menos literalmente, a frases breves de la Escritura no es sólo un acierto pedagógico, sino también la manifestación espontanea del fruto de su contemplación y de las ideas que orientaban su vida.

Como podrá verse en las notas de pie de página son muchas  las citas explícitas, de la Sagrada Escritura y muchas más las implícitas. Un somero estudio de estas citas nos descubre los perfiles de su espiritualidad y las prioridades en su tarea de director espiritual: instruye y expone sus argumentos con la Escritura, ora con sus textos y desea identificarse con personajes bíblicos, aconseja, discierne y enseña a discernir, reprende y consuela.

Dios Padre

El Dios que emerge en las cartas de Don Eladio es un Dios, Padre de misericordia, en el que hay que confiar plenamente y al que hay que entregarse hasta la unión definitiva. Desde esta visión de un Dios de ternura, le resulta fácil la actitud de abandono y docilidad a Su voluntad que  desea constituya el eje central de la estpiritualidad de sus hermanas.

Espiritualidad Cristocéntrica

La concepción de su Cristología no se limita, como era lo común en su tiempo, a la contemplación e imitación de los Misterios de Cristo, sino que invita a sus dirigidas a dejarse transformar en Él. La identificación mística con Cristo y la compenetración con sus sentimientos y actitudes es constante en sus cartas. No muestra Don Eladio a las religiosas las excelencias de la obediencia, la pobreza, la castidad o cualquier otra virtud, sino a Cristo pobre, obediente, etc, al que hay que seguir y con cuyos sentimientos es necesario identificarse, para  bajo la acción del Espíritu, transfromarse  en su imagen para gloria del Padre celestial.

Presencia del Espíritu Santo

La Tercera Persona de la Stma. Trinidad, relegada en la espiritualidad del momento, está presente en muchas de las cartas de Don Eladio como, maestro, artista, escultor, impulsor y animador de la vida interior, como el que vivifica y transforma al hombre en imagen de Cristo para gloria del Padre.

Trinidad-Nazaret

El Misterio Trinitario aparece como centralidad a la que debemos tender y en la que debemos dejarnos introducir por el Hijo Jesús. Hacia esta centro, trata de llevar suavemente a sus dirigidas. Esto llama la atención en un siglo como el XIX, rico más bien en devociones y prácticas devocionales.

El Instituto que fundará Don Eladio en 1886 tendrán como finalidad la suma gloria al Dios Uno y Trinidad a través de la imitación y difusión de las actitudes de la familia de Nazaret.

La mayoría de las cartas aquí publicadas, están dirigidas a las Agustinas de Serradilla, pero aún así la síntesis y conjugación de estos dos misterios Trinidad-Nazaret, estan presentes, sobre todo en las escritas en fechas cercanas a la fundación. La devoción a María y San José se trasluce, en estos escritos de forma natural y espontanea. Jesús y María son para Don Eladio como pasos en la escala de ascensión que, a través de Jesús le introducen en el misterio insondable de la Trinidad.

Infancia espiritual

En esta manera de entender la vida espiritual coincide, mejor, precede Don Eladio a Santa Teresa de Lisieux,-nació ésta en 1873-. La imagen de la "pelotita del Niño Jesús" que hará célebre Santa Teresa, la utiliza y desarrolla ampliamente Don Eladio en carta fechada en 5 de abril de 1875. Con el mismo sentido utiliza el símil de la "trompeta en mano de niño", carta del 29 de Abril 1875.

Eucaristía

El lenguaje utilizado por Don Eladio está marcado por la alabanza, bendición, acción de gracias, adoración, propio de quien bebe en la liturgia eucarística de su condición sacerdotal.

No se limita a mostrar a las religiosas las riquezas de acompañar y orar ante Jesús sacramentado, les invita repetidamente a acercarse con asiduidad al Sacramento de la Eucaristía en un momento en el que la comunión frecuente era rara, aun entre personas piadosas.

Llamada universal a la santidad

Don Eladio de forma clara y repetida enseña en sus escritos que la santidad, es posible para todos y puede alcanzarse en cualquier estado y situación. Todos estamos llamados a ella por exigencia del Bautismo.

Oración y Vivencia mística

La oración es posiblemente el tema más tratado en sus cartas, como lo es en el resto de sus escritos. No considera a la oración, sólo como acto, sino como actitud y disponibilidad para tratar amorosamente con Dios. Habla de ella como virtud y la llama "virtud madre".

Es llamativo que en el siglo XIX español, pobre en literatura espiritual, se escriban tantas cartas de refinada espiritualidad y de atrevido vuelo místico. La oración elevada no le asusta. Invita a las religiosas a no poner resistencia al Espíritu y a adentrarse en la experiencia mística si Dios las lleva por este camino.

Fuentes en las que bebe Don Eladio

La lectura de las cartas nos le revelan como buen conocedor, no sólo e la Escritura, sino también de los clásicos de la vida espiritual: San Agustín, Fray Luis de Granada. San Ignacio de Loyola, San Francisco de Sales, San Alfonso María de Ligorio y de nuestros místicos  Santa Teresa, San Juan de la Cruz,.

Los volúmenes de estos autores formaban parte de su biblioteca personal, algunos se conservan en el museo congregacional de las Josefinas Trinitarias de Plasencia, porque Don Eladio legó parte de sus libros a dos de susu sobrinos sacerdotes: José Mª Santamera Tejedor y Vidal Santamera Blas..

Pedagogo

Buen pedagogo Don Eladio, mediante símiles e imágenes, en muchos casos de la naturaleza y de la vida diaria, pone al alcance de sus interlocutoras las más sutiles y profundas enseñanzas de los maestros de espíritu. Esta facilidad de Don Eladio, para hacer asequibles las más altas doctrinas, es quizá su mayor originalidad.

Otra importante nota de su pedagogía, es la personalización. Haciendo una lectura seguida de las cartas que dirige a cada una de las religiosas, el lector descubrirá las líneas de espiritualidad de cada hermana. Don Eladio adapta el contenido de su doctrina a las exigencias de estas, a la sensibilidad mayor o menor de cada una por las disitintas faceta de la vida espiritual o a su especial manera de ver y entender la religiosoidad y cada uno de sus misterios. Puede observarse cómo Don Eladio hace un seguimiento personalizado y cómo con cada una de sus dirigidas adopta tonos distintos y utiliza imágenes y símiles relacionadas con el mundo emocional y relacional de cada una de ellas.

Su estilo

En un buen castellano fluido y ampuloso, rico en calificativos y exclamaciones propias del más puro romanticismo, Don Eladio al mismo tiempo que guía a sus dirigidas por los caminos del espíritu, nos deja sin pretenderlo, su propia biografía espiritual.

En la primera carta dirigida a toda la comunidad aparecen ya las bases sobre las que apoya el acompañamiento espiritual. El estilo es, respecto a las que le siguen, un tanto ampuloso y grandilocuente. Progresivamente Don Eladio irá expresándose de forma más sobria aunque manteniéndose en los gustos literarios de la época.

Pueden apreciarse, sus dotes didácticas y algunas constantes que definen su modo peculiar de entender el acompañamiento espiritual:

- Escribe en clima de oración y convierte la carta en ocasión para alabar, bendecir y dar gracias a Dios por los dones recibidos.

- Muestra a sus interlocutoras un Dios de bondad y misericordia que le permite conjugar la conciencia de infidelidad a sus gracias con una gran confianza en su bondad infinita. Siente la necesidad de cantar la misericordia previamente experimentada.

- Con talante humilde se incluye e implica en aquello que señala como defectuoso y en lo que exige a quienes escribe. No se considera maestro, sino hermano y compañero en el camino hacia Dios.

- Comparte su experiencia espiritual, tejida de gracia de Dios y conciencia de la propia debilidad antes de indicar las imperfecciones que sus hermanas deben corregir.

 - Con gran sentido del celo apostólico expresa su gratitud a Dios que le ha llamado a prestar el servicio de acompañar a otros en la vida espiritual.

- Utiliza abundantemente la metáfora y las imágenes de la vida diaria. Con ejemplos sencillos hace asequibles los arduos caminos del espíritu.

Un poco de Historia

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LAS CARTAS DE PADRE ELADIO

(UN POCO DE HISTORIA)

 

Desde el año 1870 hasta prácticamente el final de su vida, el Siervo de Dios desplegó una importante actividad apostólica en El convento de las Religiosas Agustinas Recoletas de Serradilla provincia de Cáceres, diócesis de Plasencia.

Delegado por el Sr. Obispo, Don Eladio visitó el convento, presidió elecciones, revisó los libros de cuentas, recibió los votos de las novicias, dirigió los ejercicios Espirituales de la comunidad, pero, sobre todo, animó y acompañó, de forma epistolar, y de forma directa, a la casi totalidad de las religiosas que formaron la comunidad en estos años.

           

En 1557 Serradilla había sido declarada villa. En 1660 el Obispo de Avila, Martín de Bonilla, autorizó la fundación de un convento de Religiosas Agustinas Recoletas. Llevó a cabo esta fundación la Madre Isabel de la Madre de Dios del convento de Arenas de San Pedro. El convento de Serradilla tomó el nombre de Cristo de la Victoria por venerarse en el contiguo santuario una preciosa talla de Cristo atado a la columna del siglo XVII.

El casco urbano de Serradilla, provincia de Cáceres y diócesis de Plasencia, tenía en la época del Siervo de Dios, alrededor de 2.500 habitantes. Dista de Plasencia 32 Kilómetros.

            Quienes formaban la comunidad

            En 1871 formaban la comunidad de profesas las religiosas siguientes:

            - Ana Mª de la Stma. Trinidad Profesó en 1823

            - Rosa Agustina de San José "f" Profesó en 1853

            - Mª Remedios del Stmo. Sacramento "N" Profesó en 1853

            - Basilisa Dolores de San Antonio "T" Profesó en 1853

            - Mª del Carmen del Sgdo Corazón de J. "D" Profesó en 1853

            - Mª Jerónima de Cristo "R" Profesó en 1854

            - Mª Ramona del Stmo. Rosario "Y" Profesó en 1855

            - Francisca de la Purísima Concepción "M" Profesó en 1858

            - Mª Josefa de la Consolación "C" Profesó en 1859

            - Mª Hilaria de S. Agustín "L" Profesó en 1862

            - Inocencia de la Asunción "H" Profesó en 1865

            - Justina de la Natividad "B" Profesó en 1867

            - Concepción del Espíritu Santo "O" Profesó en 1874

            - Ambrosia del Pilar Profesó en 1875

            - Estefanía de la Purificación          Profesó en 1875

            - Juliana del Carmen                      Profesó en 1875

            - Emilia de la Cruz                         Profesó en 1880

            - Jesusa Manuela de Sta. Rita        Profesó en 1880

            - Mª Cándida de San José             Profesó en 1882

Al entrar en el Convento, a cada religiosa se le asignaba una letra del abecedario. Con ella se identificaba a la religiosa y a las cosas que le pertenecían o se relacionaban con ella.

Ateniéndonos a la correspondencia conservada, se comunicaron epistolarmente con Don Eladio, todas las religiosas excepto: Ana Mª de la Stma. Trinidad que era ya de edad avanzada, Estefanía de la Purificación y Ambrosia del Pilar. No conservamos ninguna carta a Cándida de San José, pero por la notificación que hace de su muerte a Don Eladio la priora, parece deducirse que también ella se relacionó espiritualmente con Don Eladio. Falleció esta religiosa a los 40 años.

Desde 1863 y hasta octubre del 1890 fue priora de la comunidad la Madre Basilisa Dolores de San Antonio que apoyó la labor de animación espiritual de Don Eladio. Fue ésta, una época de fuerte renovación espiritual que suscitó en el monasterio una auténtica floración de almas generosas. Siguiendo las costumbres conventuales la reseña histórica de cada una de las hermanas quedaba consignada en los libros de difuntos. Su lectura deja la sensación de que marcaron realmente estos años un hito de santidad y alta mística, en la historia del convento.

Siguieron en el priorato a Basilisa Dolores de San Antonio, María Josefa de la Consolación(1890 a 1898) y Juliana del Carmen.

COMIENZO DE LA ACTIVIDAD PASTORAL DE DON ELADIO EN SERRADILLA

El acontecimiento que puso a Don Eladio en contacto con el convento de Serradilla, debió ser alguna circunstancia del todo fortuita, que Don Eladio lee en clave providencial. "Un año ha que la providencia de Dios disponía que mi humilde voz resonara en vuestros oídos...", (primera carta, dirigida a la comunidad). Repite esta idea en carta del 21 de mayo de 1872 "dejémoslo en manos de ese amantísimo y llagado Señor, para que... disponga mi ida tan providencialmente como fue mi anterior". La primera carta, dirigida a toda la comunidad, no lleva fecha, pero en enero de 1872 comienza ya una serie de comunicaciones, con cada una de las religiosas. El primer encuentro de Don Eladio con la comunidad del convento de Serradilla, debió producirse a finales de 1870 o principios de 1871.

Idas y venidas de esta correspondencia.

 De Serradilla a Plasencia y de Plasencia a Serradilla, era transportada esta correspondencia a caballo por un "demandadero", custodiada en una caja de madera de cuya cerradura poseían llave Don Eladio y la Priora del Convento.

La caja en la que eran transportadas estas cartas se conserva en el Museo congregacional de Hermanas Josefinas Trinitarias de Plasencia.

Número de cartas y su distribución cronológica.

Dijimos que la primera carta, dirigida a la comunidad, podemos fecharla en 1871. A partir de esta fecha comienza una serie de comunicaciones periódicas. Estas cartas son contestación a las que cada una de las religiosas enviaba a Don Eladio manifestándole su estado interior y el proceso seguido en su oración y en su vida espiritual. Suman un total de 549. La última que conservamos es del año 1892. La distribución a lo largo de los años, de las cartas conservadas, es un tanto irregular. Los años de mayor actividad epistolar van del 1872 al 1879. Seguramente muchas cartas se han perdido.

Cómo han llegado hasta nosotros estas cartas

De casi todas las cartas conservamos el original, faltan algunas de las escritas a Mª Josefa de la Consolación, letra "C" y a Agustina de San José, letra "f", 42 en total. Pero aun en estos dos casos conservamos las copias manuales hechas por las interesadas. Por indicación de Don Eladio, cada religiosa guardaba en el cuaderno de apuntes personales copia de cada una de las cartas que escribía y recibía. Fue ésta una táctica de pedagogía utilizada por Don Eladio para, mediante la repetición, ayudarles a profundizar y avanzar en los caminos del espíritu. El nivel cultural y como consecuencia, la formación religiosa de la mujer en el siglo XIX, era sumamente deficitaria.

Conservamos algunos de estos cuadernos de copias. En ellos puede apreciarse el nivel cultural de las religiosas y, al mismo tiempo, el esfuerzo y dedicación que debió suponer para Don Eladio contestar, casi siempre de noche, a estas cartas. En una lectura comparativa puede observarse cómo el Siervo de Dios les guía con respeto y acierto hacia las esencias de la vida espiritual, dejando de lado excesos de sentimentalismos e imaginación que a veces las religiosas manifiestan.

El más completo de estos cuadernos es el perteneciente a Rosa Agustina de San José "Cuaderno f". Damos una correlación de fechas entre las cartas escritas por esta religiosa a Don Eladio y las recibidas de éste. Esta relación deja claro que debieron perderse bastantes castas.

Entrega de las cartas a las Hermanas Josefinas de la Santísima Trinidad.

Debió preocupar a Don Eladio no disponer de tiempo suficiente, para dedicar a la congregación por él fundada, algún escrito o tratado más, eran muchas sus ocupaciones. Por otra parte la dedicación a la comuicación espiritual de las RR. Agustinas Recoletas de Serradilla fue tan plena, que debió tener conciencia de que había plasmado en aquellas cartas, cuanto sabía y experimentaba. Nada mejor podía ofrecer a sus hijas, para prepararlas a una intensa vida apostólica, que adentrarlas y afianzarlas en los caminos del espíritu. En la carta dirigida a la Comunidad de Hervás el 5 de marzo de 1889, les dice expresándose en tercera persona: "... cuyo espíritu os ha predicado constantemente, os lo deja consignado en sus Constituciones y en más de 400 cartas espirituales que os lega en su testamento"

Para poder dejar este testamento espiritual, tomó Don Eladio las medidas oportunas. "No rasgue ninguna de mis cartas sin mi permiso y el de T...", le dice a Sor Agustina de San José el 5 de enero 1877, que le comunica haber quemado la recibida en el mes de agosto (Cuaderno f, pág. 136). Las Religiosas, conocedoras del deseo de Don Eladio, entregaron a las HH. Josefinas Trinitarias muchos de los originales de las cartas. Sor Fredesvinda escribía a la superiora general de estas, en enero de 1934 :"...los originales los pidió Don Eladio en vida mandando a las Religiosas que dejaran copia y que los suyos se los devolvieran, y las religiosas así lo hicieron.". Esto no obstante, en 1985 se encontraron aún 8 cartas que habían quedado en el convento de Serradilla "en el hondón de un arca antigua" según expresión de la Priora, Sor Adoración de la Trinidad. Seis de estas cartas están dirigidas, a Manuela J. de Santa Rita, letra "G". Las otras dos, que tratan asuntos prácticos del convento, están dirigidas a la entonces priora, Mª Josefa de la Consolación, "C".

 

Firma de las cartas de dirección.

Don Eladio firma estas cartas, no con su nombre y apellido, sino con expresiones como: "Ruin Siervo de Jesucristo", "Inútil Siervo de Jesucristo", y otras similares. En algunas ocasiones la firma recoge algunas de las ideas centrales de la carta. Otras veces firma con la letra "J", letra que se asignó siguiendo seguramente la costumbre de las Religiosas.

Las cartas: Presentación

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Las Cartas de Padre Eladio

(Presentación)

La primera edición de cartas de Don Eladio Mozas Santamera, fue preparada por el P. Marcelino González, SJ. La publicó la editorial Espasa Calpe en 1943 con el título: Epistolario del M.I.Sr. Dr. Don Eladio Mozas Santamera, Canónigo Penitenciario que fue de Plasencia. Se recogían en esta edición, 445 cartas espirituales dirigidas a las RR. Agustinas Recoletas del convento de Serradilla (Cáceres). Precedía a las cartas un breve prólogo del mismo P. Marcelino.

En 1983 se hizo una nueva recopilación preparada por el P. Jesús Bermejo CMF y editada por la BAC.con el título Huellas de un Hombre de Dios-Cartas espirituales y otros documentos. La edición se enriqueció respecto a la anterior, con una amplia introducción, notas, sumarios e índices, además de contener un mayor número de cartas y documentos relativos a Don Eladio.

En el volumen que ahora presentamos, incluimos sólo y todas las cartas, que hasta el momento hemos encontrado, 564. Hay  nueve cartas que no aparecían en la edición anterior, tuvimos noticias de su existencia en 1985. Ocho están dirigidas a las RR. Agustinas Recoletas, fueron encontradas en el convento de Serradilla, y la otra dirigida a Don Manuel Domingo y Sol, nos fue proporcionada por la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos. A ambas instituciones nuestro sentido agradecimiento.

En la presente edición no seguimos el orden cronológico en el que fueron  escritas, sino que las agrupamos por destinatarios. Se tiene así una percepción distinta de su lectura, y puede verse, de manera especial en las cartas de contenido espiritual, el estilo y la pedagogía personalizada que sigue Don Eladio.

Los destinatarios son los siguientes:

  •       Don Santiago Yáñez, su tutor
  • Las RR. Agustinas Recoletas
  • Juana  Sánchez
  • Felipa Aldama
  • Hermanas y comunidades josefinas trinitarias
  • Obispos y otros Eclesiásticos

El bloque más numeroso y sin duda más rico son las 549 dirigidas a las RR. Agustinas Recoletas de Serradilla. Todas, excepto dos son cartas espirituales.

Del acompañamiento espiritual llevado a cabo por Don Eladio fuera del mundo conventual, conservamos sólo dos cartas: una dirigida a una antigua feligresa, madre de familia, y otra a una de las niñas huérfanas a las que acogió.

Conservamos cinco cartas dirigidas a las hermanas de las comunidades de Hervás y  Celavín, fundadas en vida de Don Eladio. La relación con la Congregación fue, principalmente verbal y directa por encontrarse en Plasencia el primer grupo de hermanas.

Otro bloque lo constituyen seis cartas dirigidas a Obispos y eclesiásticos con los que mantienen correspondencia con temas relativos a la fundación del Instituto.

Incluimos dos comunicaciones a, su tío Don Santiago, su tutor, de la época de estudiante en Madrid. Son las únicas que conservamos de relación familiar. Como en los casos de las cartas de dirección, muchas  han  debido perderse. 

La introducción que precede a cada bloque aporta datos sobre los destinatarios y referencias que ayudan a situarlas en su debido contexto. La misma finalidad tienen las notas a pie de página, muy numerosas en esta edición y que proporcionan datos hallados en la investigación llevada a cabo con motivo del Proceso diocesano de Beatificación .

Para facilitar consultas y confrontaciones casi la totalidad de estas cartas tienen una doble numeración. La primera cifra señala correlativamente el número de cartas dirigidas a un mismo destinatario. La segunda cifra es la correspondiente a la edición de 1983 en la que, como hemos dicho ya, las cartas se recopilan en orden cronológico. Se mantiene la numeración de los párrafos y se coloca al margen de los mismos un subtítulo que quiere ser simplemente una guía de lectura, pero en manera alguna,  sustituye a ésta.

En la Introducción  y en el Índice de Materias las cartas se citan según página y número de párrafo de este volumen.

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