Mª Elvira Lacaci

 

 

El grano de la Gracia

"Amar es vivir"

Eladio Mozas

Y no existe la muerte en compañía

de Cristo Redentor. Es la Esperanza

la que nos colma el alma de bonanza.

A vida sabe el campo en su alegría

 

            de ser de Dios imagen; no sabría

vivir ya sin su amor; es una lanza

que se clava en mi pecho y que me alcanza

donde el amor germina cada día.

 

            El grano de la gracia que me nace

tras cada comunión, mi sangre gira

y ya la oscuridad se me deshace,

 

        porque "amar es vivir" sencillamente.

Mi corazón se torna cual la lira,

y Dios nace en el tiempo y en mi mente.

 

Para Sor Josefina y Sor Imelda, muy agradecida.

Mª Elvira Lacaci.

 

Madrid, junio 1996

 

 


 

Elvira Lacaci, Premio Adonais 1956, pasó los ultimos años de su vida en la Residencia "Stma. Trinidad"de las Hnas. Josefinas. En ella falleció la mañana del día 9 de marzo de 1997. Impresionaba su sencillez y su religiosidad profunda y fue notable la actitud pacífica y agradecida  con que vivió esos años.  El soneto anterior es el agradeciemiento a un pequeño favor que se la hizo.

 

 

MARIA ELVIRA LACACI. (1916-1997)

“Me siento vagabunda de las Letras.
Quiero comer mi pan con el mendigo.
Beber el vino de todos.
Tomar el sol,
tendida 
sobre la hierba húmeda.”
       

                        María Elvira Lacaci.

LA VOZ DE LA SENSIBILIDAD CRISTIANA

“Me parece -escribía María Elvira Lacaci- que el origen del amor que siento hacia mis semejantes es lejano. Se remonta a mi adolescencia. Hubo un libro que leí y medité con gran intensidad el Evangelio. La caridad de Cristo me impresionó grandemente. Sin embargo, en el momento en que veo a un ser humano que sufre porque no es tratado con la debida justicia y creo un poema, en aquel momento me conmueve el hombre por sí mismo, al margen de cualquier sentimiento religioso”. Si embargo, Lacaci trató en sus poemas de formular una suerte de filantropismo cristiano, y según nos había señalado, leyó y meditó el evangelio con una gran intensidad.

La poetisa María Elvira Lacaci, primera mujer en obtener el Premio Adonais (1956), nació en 1916 en Ferrol (La Coruña), de familia de marino y murió en Madrid el 9 de marzo de 1997, a los 81 años de edad. Lacaci vivió casi siempre en Madrid. Fue premio de la Crítica en 1964.

Entre los títulos más relevantes de su obra poética se cuentan Humana voz (Premio Adonais), Sonido de Dios, Al este de la ciudad y Molinillo de papel.

Poetisa de 
sensibilidad cristiana intentó fundir los elementos sociales con los religiosos, lo cual hizo de ella una voz de cierto relieve en los años sesenta, como revela su inclusión en la muy conocida Antología de la poesía social, a cargo de Leopoldo de Luis (1965). En la antología de José Luis Cano, Lírica española de hoy (1992), aparecieron dos bellos poemas de Lacaci.

Mujer de una exquisita sencillez y de una extraordinaria humildad, al pedirle una explicación de su poesía social, contestó: “Se me pide que explique mi poesía social. Esto es más difícil todavía, pues siempre son los demás, los críticos, los que me dicen el “por qué” de lo que escribo, y siempre acertadamente... A veces pienso que es una lástima que la poesía social sea la más atacada (bueno, la única atacada), ya que encierra grandes valores humanos además de los poéticos”.

Recordemos ahora estos versos de nuestra poetisa: “Me alejé. Entristecida, / rebeldemente / preguntando al Cielo / que por qué / si en la vida -igual que en la verbena- / hay colores, hay luces y alegría de ser / sobre los hombres, / mis ojos, / fatalmente, / habrán de ir a posarse / siempre, en las bañeras de los miserables, / para que encima / éstos me arrebaten / el poco aliento que me va quedando”.
 

Francisco Arias Solis

Tagged Under

Aviso Legal

politica de cookies