"ADVIENTO es el tiempo indicado para despertar a la verdad acerca de nosotros mismos. La condición previa para un Adviento fecundo es la renuncia a gestos presuntuosos y sueños seductores con los que el hombre espera engañarse a sí mismo y a los demás, adelantando muchas veces sus programas a las obras. Si no lo hace, la dura realidad puede apoderarse de él y obligarle a adentrarse por un camino que no le ocasionará más que ansiedad y sufrimiento (...)

Lo que ante todo crea la íntima felicidad de este tiempo

"Levántate, Jerusalén, sube a la altura, tiende tu vista hacia el Oriente y ve a tus hijos reunidos desde oriente a occidente, a la voz del Santo, alegres del recuerdo de Dios. Salieron de ti a pie, llevados por enemigos, pero Dios te los devuelve traídos gloria, como un trono real. Porque ha ordenado Dios que sean rebajados todo monte elevado y los collados eternos, y colmados los valles hasta allanar la tierra, para que Israel marche en seguro bajo la gloria de Dios. Y hasta las selvas y todo árbol aromático darán sombra a Israel por orden de Dios. Porque Dios guiará a Israel con alegría a la luz de su gloria, con la misericordia y la justicia que vienen de él".
Baruc, 5

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