ejercicios espirituales jst cabezuela

lema pastoral jst 2020 comparte

hojas de eladio mozas fundador josefinas trinitarias

fundacion espro josefinas trinitarias

pastoral juvenil y vocacional josefinas trinitarias

evangelio Domingo 29-josefinas trinitarias

El evangelio de este domingo nos presenta la siguiente escena: “¡No sabéis lo que pedís!”, dice el Señor a los hijos de Zebedeo cuando le piden sentarse uno a su izquierda y otro a su derecha. Jesús aclara una vez más lo que significa estar junto a Él: Ser servidor de todos. No hay seguimiento verdadero sin servicio, entrega, donación de sí, humildad profunda de quien se sabe una criatura frágil.

La naturaleza humana impulsa nuestro deseo de “ser grandes” de forma equivocada, así pensamos que la grandeza es superioridad, brillar a costa de aniquilar a otros, engreimiento, lucimiento, exhibición constante de nuestras capacidades y éxitos… Y entonces Jesús nos sumerge en un baño de realidad y nos pone en su sitio: “Entre vosotros que no sea así”.  “Los grandes oprimen con su poderío”, lo demuestran intentando destruir y hasta difamar a otros, no soportan que haya personas que brillen más desde la sencillez. Ojalá entrañemos y vivamos en lo concreto el deseo de Jesús: “El que de vosotros quiera ser el primero sea vuestro servidor”, como el mismo Jesús que entregó su vida por todos, que pasó haciendo el bien, que se abajó hasta someterse incluso a la muerte. 

Hna. Mercedes Conde, JST

domingo 28-josefinas trinitarias

Nuestro hombre del evangelio se pensaba que eso de la vida eterna era un DIY (Do it yourself) más. Y digo uno más porque, si miramos a nuestro alrededor, estamos plagados de cosas hechas por nosotros mismos. Incluso muchas veces osamos afirmar que nos hemos hecho a nosotros mismos.

Hacer, hacer, hacer. Por la mañana nos levantamos ya con la lista mental de las cosas por hacer en el día. Llegamos al trabajo y nos organizan las cosas por hacer; llegamos a casa y tenemos que hacer la comida, la compra, la cama… y nos vamos llenando de esas cosas hechas, de la satisfacción de haber conseguido llegar a la meta propuesta, a concluir con un “trabajo hecho”. Just Do it.

Pero como somos seres en búsqueda, una vez que conseguimos un objetivo queremos más. Nuestras expectativas personales son siempre más allá y más arriba. Queramos reconocerlo o no, buscamos un sentido a la vida. Como el hombre del evangelio.

Sin embargo, este camino al interior y lo profundo de uno mismo no se inicia con un “¿qué tengo que hacer?” sino “¿Cómo tengo que vivir?” Este es el cambio radical que propone Jesús en el texto de Marcos; no es solo que deje sus “cosas” sino que aprenda a poner el corazón en lo que hace. Que descubra el motor de su vida, el que da sentido a sus días, que descubra en su interior la marca de un Dios Uno y Comunidad de amor.

Ya conocemos el final. No fue capaz de acercarse a los demás de corazón y renunciar a su DIY, porque ponerse a los pies del otro complica, implica y reorienta. Porque supone romper los propios esquemas y entrar en el kairós de Dios, donde el tiempo y la entrega se miden en otros parámetros.

¿Y nosotros? ¿Somos de los que tiene la mochila llena de él mismo y sus logros? ¿Somos un “pueblo se acerca con la boca y glorifica a Dios con los labios, mientras su corazón está lejos de él, y su culto es precepto humano y rutina, (cfr.Is.29,13)?

No hay que esperar a ir a la vida eterna para encontrar la vida plena, bien lo dice Jesús al final del texto: el que aprenda a mirar su vida, sus cosas, sus proyectos, su familia desde Cristo y el Evangelio encontrará la felicidad y el sentido de la existencia.

¿Cómo vas a vivir tu vida para que sea Buena Noticia hoy, aquí, donde estás y como estás?

una sola carne-josefinas trinitarias

Una lectura superficial del evangelio de este domingo puede generar rechazo en el lector si se “posiciona” desde estructuras y visiones actuales. Es cierto, hay algunos elementos en el texto que chocan con esa libertad posmoderna de la que todos, en alguna medida, hacemos gala y bandera.

De lo que Jesús nos habla es de otra libertad, que está en lo radical de nuestro ser criatura, aquella con la que Dios nos creó, a su imagen y semejanza y como tal, iguales hombre y mujer y con capacidad de amar y ser amados.

Los legalismos y estructuras (la ley de Moisés mal entendida por los fariseos del evangelio y los fariseos de hoy), al igual que los prejuicios, nos alejan de aquello que es fundamental en la vida y, por tanto, del mensaje de Jesús, es decir, nos alejan de la persona. Cuando establecemos una relación con alguien, una relación profunda, de complementariedad, ¿qué es lo importante?

Intenta responderte esta pregunta, tú que estás leyendo estas líneas y estás empezando una relación de pareja; o tú que llevas ya casi veinticinco años; o tú que estás cerca de las bodas de oro; o tú que lo resumirías diciendo que lleváis “toda una vida juntos”.

Abrimos la mente cuando descubrimos en el otro la persona que nos complementa, cuando conjugamos el verbo siempre en primera persona del plural y el latido está marcado en su sístole y diástole por el impulso del amor recíproco. Con sus dificultades, altibajos, pero siempre con la certeza de que todo lo que somos y tenemos lo compartimos con “el otro yo” sin perder en ningún momento la propia singularidad e identidad, porque así fuimos creados. 

Comenario del Evangelio del Domingo 27 del Tiempo Ordinario. Mc.10, 2-16

"Entonces, Almitra habló otra vez: ¿Qué nos diréis sobre el Matrimonio, Maestro?

Y él respondió, diciendo:

Nacisteis juntos y juntos para siempre.
Estaréis juntos cuando las alas blancas de la muerte esparzan vuestros días.
Sí; estaréis juntos aun en la memoria silenciosa de Dios.
Pero dejad que haya espacios en vuestra cercanía.
Y dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros.
Amaos el uno al otro, pero no hagáis del amor una atadura.
Que sea, más bien, un mar movible entre las costas de vuestras almas.
Llenaos el uno al otro vuestras copas, pero no bebáis de una sola copa.
Daos el uno al otro de vuestro pan, pero no comáis del mismo trozo.
Cantad y bailad juntos y estad alegres, pero que cada uno de vosotros sea independiente.
Las cuerdas de un laúd están solas aunque tiemblen con la misma música.
Dad vuestro corazón, pero no para que vuestro compañero lo tenga.
Porque sólo la mano de la Vida puede contener los corazones.
Y estad juntos, pero no demasiado juntos.
Porque los pilares del templo están aparte.
Y, ni el roble crece bajo la sombra del ciprés ni el ciprés bajo la del roble".

Khalil Gibrán
“El matrimonio», El profeta

evangelio del domingo-josefinas trinitarias

Cuando los apóstoles fueron enviados a predicar, el Señor les dio poder y autoridad sobre los demonios (Mc. 6,7). Esto los llevó a creer que ellos eran los únicos depositarios del bien, los únicos colaboradores de Jesús en la obra del Reino. Se sienten incómodos de que otros puedan hacer el bien sin pertenecer al grupo de los discípulos.

El espíritu de Dios fue derramado sobre toda persona humana, no solamente sobre los bautizados. El bien no tiene fronteras… El bien siempre es obra del Espíritu de Dios. El reproche de Jesús quiere corregir la mirada exclusiva y sectaria de los suyos.

Esta en contra: quien quiere dominar al prójimo; quien quiere estar por sobre los demás; quien quiere acumular riquezas.

Esta con nosotros: quien sirve a los demás, aunque no pertenezca a la comunidad eclesial; quien no se siente superior a los otros.

La comunidad de Jesús es la que tiende puentes, la que crea comunión, la que sabe apreciar el bien venga de donde venga; la que suma fuerzas, la que se alegra de la riqueza de lo diferente sin pretender uniformar, imponer, silenciar, excluir…

Evangelio del Domingo XXVI del Tiempo Ordianrio. 

Hna. Karen Pinto, JST

quien acoge a un niño-josefinas trinitarias

Jesús asegura, en el evangelio de hoy, que el más grande, el primero, es el último de todos y quien está disponible para todos. En otras palabras, la verdadera grandeza se asemeja a la humildad y al servicio.  

Jesús elije a un niño y lo pone en medio, como parábola viviente que personifica lo que acaba de decir. Desprovisto de estatus social en tiempos de Jesús, el niño representa a los últimos, a quienes carecen del más mínimo signo de grandeza a los ojos de los seres humanos.

Con demasiada frecuencia sentimos que el impulso para dominar a otros es muy fuerte y no estamos dispuestos a servir desinteresadamente a nuestros prójimos. Preguntémonos cómo resuenan en nosotros/as estas palabras de Jesús. ¿Por qué tipo de grandeza trabajamos cada día? ¿Cuáles son los deseos más íntimos de nuestro corazón?

“Para el cristiano avanzar, progresar, significa rebajarse. Si no aprendemos esta regla cristiana, nunca seremos capaces de comprender el verdadero mensaje cristiano sobre el poder. Por tanto, progresar significa estar siempre al servicio. Y en la Iglesia el mayor es aquel que más sirve, el que está más al servicio del necesitado”. (Francisco, papa comentarios, Homilía, 21-05-2013)

Pidamos al Señor el don de saber cómo servirnos unos a otros.

Comentario del Evangelio, Mc.9, 30-37. Domingo XXV del Tiempo Ordinario. 

Hna. Karen Pinto, JST

quien dice la gente que soy-josefinas trinitarias

La pregunta que Jesús nos dirige hoy no se responde con el manual de Teología en la mano, sino poniendo nuestra vida en sus manos. Expuestos de este modo, nos llevará a donarnos por completa, a adecuar nuestra existencia a la suya. A descubrir que solo vaciándonos de lo superfluo, de aquellos que nos “eleva” pero que enseguida se desinfla y nos hace caer al suelo, podemos descubrir la verdad y profundidad de quién es él y quiénes somos nosotros junto a él.

Analizando la “de alumno aplicado” de Pedro y la reacción de Jesús, tendríamos que preguntarnos ¿qué digo yo de Jesús?, ¿quién es Jesús para mí y qué importancia tiene en mi vida su palabra?

¿Qué imagen tengo de Dios y cómo lo transparento en mi día a día?

Aviso Legal

politica de cookies