Queridos millennials, Políticos “en salida”, Héroes de la salud, Docentes silenciados- expertos en erradicar argós excluyentes y Aparofobias: El más cordial saludo por no practicar la xenofobia, por no rechazar al extranjero ni al inmigrante, ni al que piensa distinto; por ser defensores de etnias originarias y amantes de la vida que fluye constantemente:

Es un placer conversar con quienes trabajan erradicando la aporofobia, que no practican argots generacionales despectivos, como “sudaca” y negro, y que saben NO dar la razón al comediógrafo latino que instaló en Hobbes la creencia filosófica “el hombre es un lobo para el hombre”. Por tantos haberes y valores, os trasmito la admiración y el respeto del nuevo Mundo, que alborea. Gracias. Sois una vacuna contra el virus de la ordinariez, la hipocresía y el cinismo de quien, disfrazado de filantropía, humilla, agrede y viola la dignidad humana.

 

Aunque todos estos logros os conviertan en exponente maduro del “Homo sufriente” del siglo XXI, no temáis. Es la paga habitual que otorga el egoísta y el “homo violador”, abusador de dignidades,

A algunos de vosotros os nacieron en la segunda mitad del siglo XX, ¿cierto? y aprendisteis a leer y a escribir con los diarios de los niños cronistas de Holocausto, por los años setenta. Fuisteis las primeras voces críticas de la exclusión, el racismo, la intolerancia, el desprecio al inmigrante, la voz reivindicadora de justicia por tanto sufrimiento de la raza judía, romaní, polaca…, del dolor de los prisioneros soviéticos y el de los afroalemanes, caminando hacia los hornos de Chelmno, Einsatz-Reinhard, Auschwitz-Birkenau, Lublin-Majdanek. Ríos de sangre, cuyo caudal se amplió con vuestras lágrimas.

Paradójicamente, hoy se impone la necesidad de aprender a leer en los nuevos escenarios de la historia: “holocaustos de la pobreza”, condicionantes sociales, raciales, deficiencias físicas, creencias…, nuevos dictadores, amarrados al poder, carentes de habilidades humanas y antropológicas.

Si no encontramos una vacuna mediática, las locuras, de los nuevos Helmut Hirler de hoy, continuarán expandiendo la hambruna, provocarán más estallidos sociales, demolerán la Historia, poblarán de ignorancia las naciones y seguirán construyendo muros como el de Berlín o el de la operación “Guardián”, al mando de Jane Reno, artículo de lujo de la campaña política de “Donald Trump”; o como el muro que aguantan Israel y Cisjordania, separando familias, ciudades y hasta algún suburbio de la misma Santa Ciudad.

No es fácil eliminar las diversas manifestaciones de egoísmo instaladas en el hombre. Sin embargo, no es un fenómeno universalizado todavía. Estamos comprobando que en el siglo XXI también los héroes existen, cuando una vocación de servicio es radical. El más reciente testimonio es el que están dando en el Mundo los sanitarios, hoy.

Lo triste es que no todos los que toman una vocación de servicio, la ejercen. Cambiaron el rol por el de oportunista social. Cada día descubrimos más que quienes fueron votados no son líderes, y que la ideologización les sirvió de herramienta para ganar un voto, y no de trampolín para servir al necesitado. Tal vez este sea el momento de pedir responsabilidades y el tiempo de reivindicar el derecho a vivir con dignidad.

No es atrevido que con reducidos sueldos-post-estallido y post-pandemia alcéis la voz, insistiendo que no hay que rogar a los líderes una partecita de su millonario pasar, porque, quienes de verdad lo son, ya la otorgan. Su conciencia social no les produjo ceguera alguna y pudieron ver que la pandemia hizo muchos “sinsalario” y sin mil pesos para un pan.

Lo que ya NO se puede consentir más es que, a los NO líderes, haya que seguir diciéndoles que se pongan en salida, al menos por sus barrios votantes, sus “cites”, el hacinamiento, sus chabolas y mediaguas…y visualicen cómo es de empobrecedor el modelo neoliberal que defienden, y dónde se encuentran ocultas y sumergidas las pobrezas que lo generan. Que visualicen también cómo la clase media de hoy espera que un día le llegue una de esas cajas alimenticias que circulan porque sus ahorros no dieron para más.

De los grandes sismos y catástrofes naturales el hombre de Hispanoamérica siempre se ha levantado. Sin embargo, hoy, han crecido tanto las pobrezas, los pobres están tan golpeados, y tan habituales son sus muchas hambrunas, que ya no les quedan fuerzas para sostenerse en pie. NO les importa morir saltando muros, o flotando mares en pateras, ni contagiarse del Covid19, varados en las fronteras.

¿Cómo podemos resignarnos a llorar de indignación y rabia solamente, ante escenarios tan deprimentes? ¿Cómo el mundo entero no reaccionamos, ¡ya!, con alternativas fraternas y humanas?

Amigos, caminantes de nuestra historia ensangrentada, parece que no hemos aprendido NADA. ¡Ni entendemos lo que decimos en la Iglesia y en silencio, con un PADRE NUESTRO! Lo que de fraternidad nos compromete, cuando pronunciamos el posesivo NUESTRO. Por lo menos: a gritarlo más fuerte, a discernir los intereses colectivos, no en solitario, sino en compartido. Construyendo en nuestro entorno fraternidades, con una vida digna, lograda y feliz. Construyendo personas capaces de amasar y entregar a los países el pan, la justicia, la palabra…, un nuevo y digno sistema social, enamorado de una nueva y digna raza humana.

Hna. Carmen Orgaz, JST

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