Queridos amigos:

Algunos de vosotros a través de las felicitaciones nos habéis preguntado cómo vivimos la Navidad.

 Empezamos dando algún dato general sobre la India para centrarnos después en cómo se vive la Navidad en la ciudad de Ranchi, capital del Estado de Jharkhand, en la que vivimos.

Como sabéis, la India es un país inmenso -más de mil doscientos millones de habitantes- que viven en Estados muy diferentes entre ellos, con una gran multiplicidad de lenguas y una rica y compleja cultura cuyo conocimiento hay que ir desentrañando.

 En su Constitución la India se declara respetuosa de todas las religiones. En teoría no es la religión un elemento discriminatorio, en la práctica pueden producirse conflictos puntuales y localizados que responden casi siempre a intereses particulares o políticos.

La religión mayoritaria..

es el Hinduismo. En líneas generales la cultura que subyace en la India está profundamente imbuida de hinduismo y persiste el concepto de casta.

 Los habitantes de Ranchi, desde el punto de vista sociológico, son tribales en su mayoría. Desde el punto de vista religioso conviven, distintos grupos. A una fuerte mayoría hindú que se siente como en casa propia, le sigue un número considerable y muy cohesionado de musulmanes. En tercer lugar y con mucha diferencia numérica sigue el grupo cristiano. Las estadísticas incluyen en él a católicos y protestantes de diversas ramas. Hay además un amplio abanico de grupos menos numerosos, pero todos ellos significativos por sus diferencias culturales y religiosas.

 De acuerdo al porcentaje de fieles se le reconocen a cada grupo más o menos días festivos en el calendario laboral y el derecho a manifestar su fe de forma pública en las calles, con música, adornos, concentraciones, procesiones o similares.

 Los días festivos reconocidos para los cristianos son Viernes Santo, Cristo Rey y Navidad. En estas dos últimas fiestas puede manifestarse públicamente la fe en las calles. La forma de celebrar a Cristo Rey tiene cierto parecido con las procesiones del Corpus de nuestros pueblos[1]. Cada grupo parroquial desfila con su música, cantos y banderas. A su paso el trafico se para y los conductores esperan pacientemente. Algunos hacen fotos, otros contemplan desde las terrazas, lo mismo hacemos los demás grupos cuando el festejo es de hindúes o musulmanes. La celebración concluye con una solemne y masiva adoración al Santísimo en un espacio abierto repleto de fieles sentados en el suelo. Acuden ese día a Ranchi las numerosas parroquias del entorno.

 Unos días antes de la Navidad es costumbre entre las familias cristianas y entre las comunidades religiosas, hacer una breve visita y obsequiarse mutuamente con dulces específicos de este tiempo. Nuestro “dulce intercambio” fue un plato de magdalenas. Si en la casa o comunidad se hace el Belén es obligado visitarle y cantar.

 Antes de celebrar la Eucarístia de Media Noche tuvimos una emotiva Bendición de nuestro Belén. Las candidatas tomaron parte activa leyendo ya con bastante soltura los textos en Inglés y representando los distintos personajes del relato. Para las jóvenes fue una experiencia religiosa profunda y gozosa.

 Los católicos de Namkum, la zona en que vivimos, nos congregamos en la Parroquia para celebrar la Eucaristía la noche del 24. En el templo no hay cabida para todos. La celebramos bajo una enorme carpa perfectamente montada y con una cabida para cinco mil, siete mil personas sentadas la mayoría en el suelo. Es una de las posturas más usuales en los indios. La Eucaristía, fue sobria y bella a la vez. Los cantos en Hindi propios del tiempo, tienen una belleza peculiar.

 Después de la Eucaristía y las felicitaciones mutuas de los fieles inicia la danza, acompañada con instrumentos de percusión autóctonos. En la zona en la que vivimos hay bastantes familias cristianas y estaba bellamente iluminada y adornada. Candidatas y hermanas se sumaron a la danza de la vecindad cristina.

 En el edificio en el que vivimos hay solo una familia católica, el resto de los vecinos son hindúes pero no hay problemas de convivencia. Algunos son respetuosos sin más, otros incluso se muestran amables, no les importó prestarse a abrirnos el portón para que pudiéramos asistir con tranquilidad a la Euaristía.

 La tarde del 25 la cita ya tradicional es en la comunidad formativa de los Padres Capuchinos. Confluyen en la casa las comunidades cercanas para continuar la danza o la charla, amenizadas una y otra por los dulces navideños que generosamente ofrece la comunidad.

 Es también costumbre en los grupos parroquiales, colegios, etc. celebrar los días anteriores a la Navidad el “Christmas Gathering” con un programa de canciones, bailes, danzas autóctonas, etc. Se invita a las comunidades, familias y grupos parroquiales a participar, poniendo en común sus dotes artísticas.

 La noche del día 1 tuvimos también nuestro “Christmas Gathering”. Tras la “obligada” representación artística - que realmente fue artística- del relato Evangélico desde la búsqueda de posada hasta la adoración de los Magos. Las jóvenes derrocharon arte, ingenio y creatividad en cantos, danzas y sainetes de propia cosecha tomados de escenas cotidianas.

 La casa en la que vivimos está frente a un Slum. En los días cercanos a la Navidad vimos a una de las señoras sentada a la puerta de su “casa” con un pequeño rebujo en brazos, esa noche había nacido su cuarta hija. El resto de los hermanos nos saludan y bromean cuando nos ven. Nos pareció una oportunidad para despertar en nuestras formandas sentimientos solidarios, el sentido de casta no favorece que este sentimiento brote con espontaneidad. Fueron cinco las jóvenes que quisieron bajar con las hermanas para visitarles y llevarles algún alimento.

 Con prudencia, vamos aprovechando pequeñas oportunidades no para cambiar su situación o forma de vida, sería un intento inútil, pero sí para ir adecuando el pensamiento de nuestras formandas.

 Los primeros días del año es costumbre salir una día al campo, cumplimos gozosamente la tradición subiendo a la montaña de Tagore.Valió la pena el esfuerzo de la subida como podéis ver por las fotos.

 Decíamos al principio que la cultura India es rica y compleja, por tanto no toméis de manera categórica ninguna de las afirmaciones que aquí se hacen es solo un acercamiento hecho como de “puntillas” y con gran respeto, admiración y cariño.

 Raquel Rosillo JST

 


[1] La población tribal que hoy es cristiana debe su conversión a la predicación del sacerdote Belga Constant Lievens, llegado a Jharjhand hacia el 1873. Los tribales pertenecían y siguen perteneciendo, no todos se convirtieron, a la religión Sarna, religión muy centrada en la naturaleza.

 

 

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