Hoy quiero compartir las enseñanzas del Doctor Miguel Ruiz, con la visión de Alex Rovira, que aporta claves para un cambio de vida radical. Hace referencia a los cuatro acuerdos que podemos tener con nosotros mismos, con los demás y con la vida que para nosotros, los creyentes, es con Dios.

Sé impecable con tus palabras: la calidad de nuestras palabras, el lenguaje verbal y no verbal, puede cambiar muchísimo el proceso de comunicación y la relación entera. Se trata de utilizar palabras que expresen la voluntad de no herir, de no molestar, de no ofender, que es distinto de ser firmes y contundentes a la hora de defender nuestros argumentos, pero sin faltar al respeto, sin insultar, con firmeza pero sin dureza. No es verdad que las palabras se las lleva el viento, las palabras pueden ser motivo de heridas emocionales que nunca desaparecerán, por el contrario pueden ser la fuerza salvadora que te hace seguir viviendo. Hay palabras que curan y palabras que enferman. Al elegir bien las palabras favorecemos nuestra nutrición mental y emociona

 

No te tomes nada personalmente: Si alguien es agresivo y violento contigo o hace algo que te altera, piensa que esa persona está en conflicto consigo mismo y con el mundo. Mira al otro con distancia y compasión, no te está disparando a ti, está disparando a todo lo que se mueve. La persona que ataca, que hiere, que insulta, que desprecia… muy probablemente está enferma de envidia e inseguridad, acéptala como una persona necesitada que está sufriendo.

 

No hagas suposicionesSi tienes alguna duda pregunta, si no sabes pregunta. No proyectes en el otro lo que tú deduces sin saber. Sitúate en la realidad, despeja las dudas sin imaginar ni suponer. Aclarar la conducta de los demás respecto a lo que tú percibes evita sufrimientos innecesarios y decisiones equivocadas. 

Haz siempre lo máximo que puedas. De esta manera sentirás la paz de haberlo dado todo. En el trabajo busca la excelencia en el proceso y en el resultado, trata de ser responsable, riguroso, amable, pulcro. Comportarse de la mejor manera posible entregando toda nuestra energía y fuerza en cada acto, hace que la vida sea más plena y feliz. 

Hna. Mercedes Conde Muro, JST

 

La esperanza tiene una misión: abrazar la incertidumbre hasta que esta se despoja de lo que le sobra, su “in-“. Le ayuda la fe porque ella es garantía de lo que se espera, la prueba de las realidades que no se ven (Hb.11,1). Pero la conversión, la metanoia de la incertidumbre es definitivamente posible por el amor… esa fuerza que fluye desde lo más profundo de la Trinidad, riega toda la Tierra e impregna la historia de tal manera que se perpetúa en ella.

“¡Hay tanto que admirar, agradecer, amar y bendecir!”

En medio de tanto dolor quizá no resulte oportuna esta frase de Padre Eladio. Sin embargo, recuperarla justo ahora, nos puede hacer mucho bien.
Hoy podemos admirar y agradecer tantos gestos heroicos, tanta generosidad anónima y callada, tanta entrega ilimitada, tanto sufrimiento ofrecido, tanta valentía y fuerza desmesurada, tanta creatividad y cariño, tanta humanidad expuesta, frágil, vulnerable, pero grandiosa y extraordina-ria a la vez… Permitamos que nuestra mirada se deje asombrar por tanta bondad y que de ella brote una gratitud sanadora, positiva, esperanzada.

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